Vida a término con números que importan
Apunta a cubrir deudas, gastos cotidianos y metas futuras con una póliza a término de 20 o 30 años cuando los hijos son pequeños. Usa multiplicadores de ingreso como punto de partida, pero ajusta por hipoteca, guardería y estudios. Revisa beneficiarios tras grandes cambios, crea un fideicomiso si aplica y evita depender solo del seguro grupal laboral, que a veces no es portable. Un lector protegió el cuidado de su hija gracias a esta previsión.